Epidemiología
Son lesiones formadoras de hueso benignas y muy frecuentes, que casi siempre aparecen como un hallazgo casual en una radiografía o una TAC pedida por otro motivo. El osteoma crece sobre la superficie del hueso; la enostosis —también llamada isla ósea— es un foco de hueso compacto dentro de la médula ósea, y se ve con frecuencia en la pelvis, el fémur y las vértebras. Pueden encontrarse a cualquier edad y no se asocian a un mayor riesgo de cáncer.
Características básicas
En las imágenes se ven como un foco de hueso denso, homogéneo y de bordes bien definidos, que no destruye la cortical ni despega el periostio. Habitualmente no duelen: cuando hay dolor en la zona, casi siempre tiene otra causa que conviene buscar. No crecen o lo hacen muy lentamente. La razón por la que un informe las menciona es que, en una radiografía, una isla ósea puede parecerse a una metástasis esclerótica (una lesión densa por otro cáncer); lo que las distingue es que la isla ósea tiene bordes espiculados que se continúan con el hueso trabecular vecino, se mantiene estable en el tiempo y no produce síntomas.
Tratamiento habitual
Un osteoma o una enostosis con aspecto típico no necesita tratamiento, ni biopsia, ni controles: basta saber lo que es. Sólo se estudia más cuando hay dudas razonables —por ejemplo, si la persona tiene un cáncer conocido y hay que diferenciarla de una metástasis esclerótica, o si la lesión crece o se asocia a dolor persistente—, y en esos casos se usa una TAC, una resonancia o un estudio óseo, y ocasionalmente una radiografía de control para comprobar que no cambia. La resección se plantea de forma excepcional, cuando un osteoma superficial molesta por su ubicación.
Resultados y pronóstico
El pronóstico es excelente: son lesiones benignas, no se transforman en cáncer y no limitan la actividad. En la mayoría de los casos el valor de identificarlas está justamente en poder dejar de preocuparse por ellas y no someterse a estudios innecesarios.
