Prótesis de cadera
La artroplastía o prótesis de cadera reemplaza la articulación dañada por una articulación artificial. Suele reducir el dolor y mejorar la función en pacientes seleccionados, aunque no garantiza quedar sin dolor ni recuperar una movilidad normal.
¿Qué es?
La cadera es una articulación de tipo esfera y cuenca: la cabeza del fémur encaja en el acetábulo de la pelvis. Ambas superficies están recubiertas por cartílago, que permite un movimiento suave e indoloro.
Cuando ese cartílago se desgasta, el hueso roza contra hueso y aparecen dolor, rigidez y pérdida de función. Una prótesis de cadera reemplaza estas superficies dañadas por componentes artificiales que recrean el movimiento natural.
¿Cómo funciona?
Una copa se implanta en la pelvis, con un inserto de bajo roce de polietileno altamente entrecruzado o cerámica.
Se retira la cabeza dañada y se fija un vástago dentro del fémur.
Una esfera de cerámica o metal se une al vástago y articula con el inserto, reproduciendo el movimiento de la cadera.
Los componentes se fijan con cemento óseo o con superficies que permiten que el propio hueso crezca sobre ellas.

¿Cuándo se indica?
- Artrosis avanzada de cadera, la causa más frecuente.
- Artritis reumatoide u otras artropatías inflamatorias.
- Necrosis avascular de la cabeza femoral.
- Secuelas de fracturas o displasia de cadera.
- Dolor que no mejora con tratamiento conservador (analgesia, kinesiología, baja de peso) y que limita las actividades diarias.
Prótesis primaria y de revisión
La mayoría de los pacientes recibe una prótesis primaria, su primera cirugía de reemplazo. Las prótesis modernas tienen una excelente sobrevida, habitualmente superando los 15 a 20 años.
Con el tiempo, o por desgaste, aflojamiento o infección, una prótesis puede requerir una nueva cirugía sobre la zona, llamada prótesis de revisión. Es un procedimiento técnicamente más complejo que requiere experiencia específica.
Beneficios, alternativas y decisión compartida
La cirugía suele reducir el dolor y mejorar la función en pacientes seleccionados, pero no garantiza quedar sin dolor ni recuperar una movilidad normal. La decisión de operar se toma de forma compartida, considerando los síntomas, su impacto en la vida diaria y las alternativas disponibles.
Antes de la cirugía suelen ensayarse medidas no quirúrgicas: analgesia, kinesiología, baja de peso y modificación de actividades. La prótesis se plantea cuando el dolor limita la vida diaria y no responde a estas medidas.
Riesgos y complicaciones posibles
Como toda cirugía mayor, la prótesis de cadera tiene riesgos. Su equipo los conversará con usted según su caso:
- Dolor persistente o rigidez.
- Infección de la herida o de la prótesis.
- Trombosis venosa (coágulos) y embolia pulmonar.
- Fractura del hueso durante o después de la cirugía.
- Lesión de nervios o vasos sanguíneos.
- Luxación (que la cadera se salga de su sitio).
- Necesidad de una cirugía de revisión en el futuro.
Recuperación
La recuperación es gradual. La mayoría de los pacientes camina con apoyo el mismo día o al día siguiente y avanza con kinesiología durante las semanas siguientes, según el plan de su equipo.
Si su equipo le indicó precauciones de cadera —por ejemplo, evitar cruzar las piernas, ciertos movimientos o sillas muy bajas—, sígalas según sus instrucciones. Las precauciones dependen del abordaje quirúrgico y de cada paciente, por lo que no son iguales para todos.
Esta información es de carácter educativo y no reemplaza una evaluación médica. Cada caso requiere un estudio y un tratamiento individualizados.
¿Tienes dudas sobre tu caso?
Reserva una evaluación en RedSalud Vitacura o en el Instituto Oncológico FALP.
Reserva una hora