Cirugías

Cirugía de fractura de cadera

La fractura de cadera es frecuente, sobre todo en adultos mayores tras una caída. Casi siempre necesita cirugía, y el objetivo es aliviar el dolor y devolver la capacidad de caminar cuanto antes: recuperar la movilidad temprano es lo que más protege la salud general.

Por qué operar pronto

Salvo excepciones, la fractura de cadera se opera de forma precoz: el NICE recomienda operar el mismo día del ingreso o el día siguiente, y la AAOS recomienda operar dentro de las primeras 24 a 48 horas —es una recomendación de fuerza moderada, aunque la evidencia que la sustenta sea de baja calidad—. Mantener a la persona en cama suele ser más peligroso que la propia cirugía: favorece trombosis, neumonía, escaras y pérdida de masa muscular. Por eso el objetivo es estabilizar la cadera y volver a ponerla de pie lo antes posible.

Antes de operar se optimiza con rapidez el estado general —anemia, hidratación, medicamentos anticoagulantes—, idealmente junto a geriatría o medicina interna, sin retrasar la cirugía más de lo necesario.

El tipo de fractura define el tratamiento

La cadera puede fracturarse en dos zonas principales: el cuello del fémur (justo bajo la cabeza) o la región trocantérica (un poco más abajo). Dónde y cómo se rompe el hueso, junto con la edad y la actividad de la persona, determinan si conviene fijar la fractura o reemplazar la articulación.

Fijar o reemplazar

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Fijación (osteosíntesis)

Se estabiliza la fractura conservando el hueso propio. En las fracturas trocantéricas estables la referencia es un tornillo-placa deslizante; en las oblicuas inversas, subtrocantéricas o con extensión a la diáfisis se usa un clavo endomedular. En las fracturas de cuello no desplazadas o en pacientes jóvenes se fija con tornillos, buscando preservar la cabeza femoral.

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Reemplazo (prótesis)

En las fracturas de cuello desplazadas del adulto mayor, el desplazamiento compromete la irrigación de la cabeza del fémur, con un riesgo alto de que la fractura no consolide o de que la cabeza se necrose; por eso se prefiere reemplazarla con una prótesis. La elección entre una prótesis parcial (hemiartroplastía) y una total sigue la capacidad funcional previa: se plantea una prótesis total en personas que antes de la fractura caminaban solas en la calle con a lo más un bastón, que están en condiciones de tolerar la cirugía y en quienes se espera que sigan siendo independientes para sus actividades diarias más allá de dos años; en el resto, la hemiartroplastía cumple mejor el objetivo de volver a caminar pronto. El desgaste previo de la articulación también pesa en la decisión. En esta indicación el vástago femoral se fija con cemento, lo que reduce el riesgo de fractura alrededor del implante y de dolor persistente en el hueso osteoporótico; la copa acetabular puede o no cementarse, según la calidad del hueso.

Recuperación

La rehabilitación empieza el mismo día o al día siguiente, poniéndose de pie y caminando con asistencia; en la mayoría de los casos se permite apoyar el peso desde el inicio. La kinesiología y un buen control del dolor son claves para recuperar la marcha y la autonomía.

Recuperarse de una fractura de cadera es también cuidar a la persona en su conjunto: nutrición, prevención de nuevas caídas y tratamiento de la osteoporosis forman parte del plan para evitar una segunda fractura.

Riesgos y consideraciones

  • Trombosis venosa y complicaciones médicas, propias de la fragilidad del paciente.
  • Infección de la herida o de la prótesis.
  • Luxación de la prótesis, en los reemplazos.
  • Falla de la fijación o falta de consolidación, que puede requerir una nueva cirugía.
  • Una fractura de cadera es un evento grave: puede dejar una pérdida escalonada de función y de independencia, y afecta la salud general a largo plazo, con un riesgo de mortalidad que es relevante en el primer año, sobre todo en personas frágiles o con otras enfermedades. Recuperar la marcha temprano y tratar la osteoporosis es lo que más lo previene.

Decisión compartida

En la fractura de cadera, salvo excepciones, la conversación no es si operar —mantener a la persona en cama suele ser más peligroso que la cirugía—, sino qué operación y con qué objetivos: revisamos el tipo de fractura, su situación previa y sus otras enfermedades para elegir entre fijar y reemplazar, y acordamos las metas del tratamiento con usted y su familia. La cirugía no garantiza un resultado; busca aliviar el dolor y devolver la capacidad de caminar cuanto antes.

Esta información es de carácter educativo y no reemplaza una evaluación médica. Cada caso requiere un estudio y un tratamiento individualizados, y ninguna cirugía garantiza un resultado.

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