Cirugías

Prótesis total de rodilla

El reemplazo total de rodilla sustituye las superficies articulares desgastadas del fémur y la tibia por una articulación protésica. Busca reducir el dolor y mejorar la función en la artrosis avanzada de rodilla.

¿En qué consiste?

La rodilla une el fémur, la tibia y la rótula, con superficies recubiertas de cartílago. Cuando el cartílago se desgasta aparece dolor, rigidez y deformidad.

La prótesis reviste las superficies dañadas con componentes de metal y un inserto de polietileno de bajo roce entre ellos, recreando el deslizamiento de la articulación.

Componentes de la prótesis

1
Componente femoral

Una pieza de metal que reviste el extremo del fémur.

2
Componente tibial

Una bandeja metálica sobre la tibia con un inserto de polietileno de bajo roce.

3
Rótula

En casos seleccionados se reviste la rótula con un botón de polietileno.

4
Fijación

Habitualmente con cemento óseo.

¿Cuándo se indica?

  • Artrosis avanzada de rodilla, la causa más frecuente.
  • Artritis reumatoide u otras artropatías inflamatorias.
  • Deformidad progresiva (rodilla en varo o valgo) con dolor.
  • Artrosis postraumática, secuela de una fractura previa de la rodilla.
  • Osteonecrosis del cóndilo femoral o del platillo tibial.
  • Dolor que no mejora con analgesia, kinesiología, baja de peso y modificación de actividades.

Alineación y equilibrio de la rodilla

Parte esencial de la cirugía es corregir la deformidad y equilibrar los ligamentos para que la rodilla quede alineada y estable; de ese equilibrio depende buena parte del resultado y de la sensación de la rodilla al caminar.

Por eso el reemplazo de rodilla es tan dependiente de la técnica: dos rodillas con el mismo desgaste pueden requerir ajustes distintos para quedar bien balanceadas.

Antes de la cirugía

Como en la cadera, primero se agota el tratamiento no quirúrgico. Antes de operar se optimiza el estado general —diabetes, anemia, peso— y se tratan focos de infección (dentales, urinarios o de la piel), porque reducirlos disminuye el riesgo de infección de la prótesis.

Cuando el desgaste está limitado a un solo compartimento y los ligamentos están indemnes, en pacientes seleccionados puede plantearse una prótesis parcial (unicompartimental), que conserva el resto de la articulación.

La cirugía se planifica sobre las radiografías para elegir el tamaño de los componentes y restablecer la alineación de la pierna.

La cirugía y la hospitalización

Suele realizarse con anestesia raquídea, con frecuencia complementada con sedación y con técnicas de analgesia local que ayudan a mover la rodilla antes. La hospitalización habitual es de uno a dos días, con prevención de trombosis y marcha precoz desde el postoperatorio.

Recuperación

La rehabilitación comienza temprano y es más exigente que en la cadera: recuperar el rango de movimiento y la fuerza del cuádriceps es clave, por lo que la kinesiología constante durante las primeras semanas marca la diferencia.

La carga y la marcha se progresan con apoyo; muchos pacientes dejan los bastones y retoman actividades livianas y la conducción en el curso de algunas semanas. Es normal que la rodilla mejore de forma gradual durante varios meses, y una sensación de calor o de hinchazón leve puede persistir un tiempo.

Resultados y duración

En la mayoría de los pacientes bien seleccionados el reemplazo de rodilla alivia el dolor y mejora la función de forma importante. La rodilla protésica se siente distinta de una rodilla natural, y recuperar la flexión completa exige constancia en la rehabilitación.

Las prótesis modernas tienen una buena sobrevida a largo plazo, aunque no son eternas. Caminar, nadar y pedalear son actividades recomendadas; los deportes de alto impacto aceleran el desgaste. Los controles periódicos permiten seguir el estado de la prótesis.

Riesgos y complicaciones posibles

Como toda cirugía mayor, tiene riesgos que se conversan según su caso:

  • Infección de la herida o de la prótesis. Si una prótesis que estaba bien empieza de golpe con dolor, enrojecimiento, hinchazón, fiebre o secreción, consulte pronto: pesquisada muy precozmente, a veces se resuelve conservando el implante.
  • Rigidez o limitación del rango de movimiento.
  • Trombosis venosa profunda o embolia pulmonar.
  • Dolor persistente o molestias alrededor de la rótula.
  • Lesión del nervio peroneo, infrecuente (más asociada a corrección de deformidad en valgo).
  • Fractura del hueso alrededor del implante, durante o después de la cirugía.
  • Aflojamiento o desgaste a largo plazo, que puede requerir una revisión.

Decisión compartida

La indicación de operar se toma en conjunto: conversamos los síntomas, su impacto en la vida diaria, los beneficios esperables, los riesgos y las alternativas. La cirugía no garantiza un resultado; busca mejorar el dolor y la función en pacientes seleccionados.

Esta información es de carácter educativo y no reemplaza una evaluación médica. Cada caso requiere un estudio y un tratamiento individualizados, y ninguna cirugía garantiza un resultado.

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