Revisión en dos tiempos por infección
La infección periprotésica es una de las complicaciones más serias de una prótesis. La revisión en dos tiempos es un tratamiento de referencia y es distinto de la revisión aséptica.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico combina varios elementos: los síntomas (dolor, enrojecimiento, secreción o fiebre), exámenes de sangre que reflejan inflamación y, sobre todo, una punción de la articulación para analizar el líquido y cultivar el germen.
Identificar el germen y su sensibilidad a los antibióticos es clave, porque orienta tanto el tratamiento antibiótico como la estrategia quirúrgica.
Por eso, salvo que usted esté gravemente enfermo, no se inician antibióticos antes de tomar las muestras: hacerlo puede negativizar los cultivos y dejarnos sin saber qué germen tratar. Si ya los está tomando, avísenos —habitualmente se suspenden unas dos semanas antes de la punción.
¿Cómo funciona?
Se retira la prótesis infectada, se limpia la articulación (desbridamiento) y se coloca un espaciador de cemento con antibiótico, que mantiene el espacio y libera antibiótico localmente.
Se completa un tratamiento antibiótico dirigido durante semanas, en conjunto con infectología, controlando con exámenes que la infección se resuelva.
Confirmado el control de la infección, se retira el espaciador y se implanta una nueva prótesis de revisión.
¿Cuándo se elige?
La estrategia se decide según el germen, el tiempo de evolución, el estado de los tejidos y del paciente. En infecciones muy precoces o agudas, con una prótesis bien fijada, a veces basta con un desbridamiento y el recambio de las partes móviles conservando el implante. En algunos casos seleccionados puede plantearse un recambio en un solo tiempo; en otros, el enfoque en dos tiempos ofrece la mejor probabilidad de erradicar la infección.
Qué esperar durante el proceso
Entre las dos cirugías el espaciador permite cierta movilidad y, según el caso, apoyar parcialmente, aunque con limitaciones. Es un tratamiento exigente y prolongado, que suele extenderse por varios meses hasta el reimplante.
El objetivo es erradicar la infección y, luego, recuperar una articulación estable y funcional. Cuando se controla la infección, los resultados del reimplante suelen ser buenos, y la paciencia durante el intervalo es parte del tratamiento.
Por eso conviene consultar pronto: si una prótesis que estaba bien empieza de golpe con dolor, enrojecimiento, hinchazón, fiebre o secreción por la herida —sobre todo tras una infección dental, urinaria o de la piel—, avísenos sin esperar. Cuando la infección se pesquisa muy precozmente y la prótesis está bien fijada, a veces se puede resolver con un desbridamiento conservando el implante, una opción que se pierde con el tiempo.
Riesgos y consideraciones
- Tratamiento prolongado, con dos cirugías y un periodo con movilidad limitada.
- Posibilidad de infección persistente o recurrente, que puede requerir cirugías adicionales.
- En una minoría de casos la infección no se erradica y hay que plantear alternativas de rescate —un nuevo espaciador, antibióticos supresores prolongados, una artrodesis o, excepcionalmente, mantener la articulación sin reimplante—, que se conversan si llegan a ser necesarias.
- Efectos del tratamiento antibiótico prolongado, que se controla junto a infectología.
- Pérdida de hueso y rigidez, que hacen del reimplante una cirugía de revisión compleja.
Decisión compartida
La indicación de operar se toma en conjunto: conversamos el germen y su sensibilidad, los objetivos del tratamiento, los beneficios esperables, los riesgos y las alternativas. La cirugía no garantiza un resultado; busca erradicar la infección y, luego, recuperar una articulación estable y funcional.
Esta información es de carácter educativo y no reemplaza una evaluación médica. Cada caso requiere un estudio y un tratamiento individualizados, y ninguna cirugía garantiza un resultado.
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